¿Dónde están mis aplausos? Covid 19 Banca.

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Si hay algo que recuerdo con cierta ternura de esta pandemia dentro de tanta tristeza y dolor fue el momento de los aplausos. Todas las personas sin distinción de color, raza, educación o clase social aplaudíamos a las 8pm a aquellos valientes que estábamos manteniendo el país en marcha.

Ningún día estos aplausos fueron para los trabajadores de la banca.

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El 14 de Marzo espontáneamente a través de las redes sociales miles de personas se pusieron de acuerdo para aplaudir a los sanitarios. Mi familia y yo salimos al balcón y estuvimos casi diez minutos aplaudiendo con lágrimas en los ojos.

Este aplauso espontáneo se repetió cada día. La mayoría de los días se hacía por los sanitarios que estaban en primera fila luchando contra un virus que vino a cambiarnos la vida pero también hubo hueco para aplaudir a los bomberos, a los trabajadores de supermercados, a la policía y a muchos otros que salían cada día desafiando al virus y sobre todo al miedo.

Cada día nosotros salíamos a nuestros balcones a aplaudir a todos estos valientes. Un día me hija me preguntó: ¿Papá cuándo te aplaudimos a ti? Nunca era la respuesta. Pero aún así respondí cualquier día de estos.

Yo por aquellos días también salía a trabajar cada mañana. Las oficinas bancarias se declararon actividad esencial y había que mantener la economía en marcha.

Jamás dudé que la función de la banca y de mí como bancario fuera esencial y sobre todo una gran labor social.

Nos ocupamos del mantenimiento de los cajeros, atendimos incidencias, dimos alternativas a todos y cada uno de los clientes para que tuvieran acceso a sus cuentas y si no salvamos vidas si salvamos la economía de miles de familias y empresas.

Los bancos a pesar de no ser servicios públicos nos pusimos a disposición de una sociedad que nos necesitaba más que nunca.

La banca permaneció al pie del cañón salvando una economía ya maltrecha.

El 17 de Marzo el Gobierno aprueba un Decreto donde recoge medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19. Muchas de estas medidas serían gestionadas a través de la banca.

El Gobierno se apoya en los bancos y éstos ponen a sus disposición sus infraestructuras y sobre todo a sus miles de empleados.

Jamás he dudado de la gran labor que la banca y yo como trabajador de ella realizamos esos días.

Mis compañeros y yo asistimos a infinitas reuniones dónde nos explicaban cómo tramitar los préstamos COVID y como grabar las moratorias de préstamos e hipotecas que ayudaron a tantas familias.

Hubo muchas oficinas que permanecimos abiertas. Cada mañana acudimos a nuestros puestos de trabajo para mantener la normalidad dentro de la anormalidad. Mantener la salud financiera de un país enfermo especialmente de miedo.

Tocábamos el dinero y cargábamos cajeros y atendíamos durante horas multitud de llamadas de teléfono. La gente entraba en las oficinas y atendíamos lo más urgente. Ningún día se cerró. En todos los pueblos, en todas las ciudades cada entidad mantuvo al menos una oficina abierta.

Los préstamos ICO salvaron muchas empresas de una quiebra segura.

El gobierno adoptó a través del RD 8/2020 del pasado 17 de marzo y Consejo de Ministros de 24 de Marzo 2020 unas medidas de urgencia extraordinarias para dotar de liquidez a empresas y autónomos. Estas medidas se instrumentaron a través de préstamos ICO. Préstamos que no tramitó el ICO directamente si no que lo hicieron a través de las entidades de crédito.

En plena Semana Santa las oficinas se vieron desbordadas de solicitudes de unos préstamos cuya operativa se desconocía y ni siquiera el propio ICO se ponía de acuerdo en cuáles eran los anexos correctos. Durante días el Instituto de Crédito Oficial estuvo modificando los anexos de forma que hubo que rehacer una y otra vez documentos ya grabados.

En medio de este caos, con cientos de trabajadores de banca echando horas gratuitas para salvar el «culo» a un Gobierno ineficaz el 28 de Abril del 2020 en rueda de prensa Sánchez le pide a los bancos «que trabajen más» y nos arroja a los pies de los caballos haciendo constar que los créditos no llegaban a los autónomos y Pymes por qué la banca estaba de brazos cruzados. Mentira.

La banca es echada a los pies de los caballos.

Los préstamos Ico no llegaban a los autónomos y empresas por qué el propio ICO no sabia cómo gestionar una circunstancia totalmente nueva. Los bancos y sus empleados en especial nos estábamos dejando la piel y los ojos para poder sacar adelante un producto «inventado por el gobierno» que ni él sabía cómo funcionaba.

Pero el Gobierno decide que los bancos son el blanco perfecto en lugar de agradecer la gestión que todos los empleados de banca estábamos realizando decide usarnos de saco de boxeo.

Los Icos llegaron a las empresas gracias a los bancos y si tardaron fué por culpa del Gobierno.

Todavía hoy espero una disculpa por parte de Sánchez y un agradecimiento la banca por recoger el caramelo envenenado que nos lanzó. La pelota estaba en nuestro tejado y supimos gestionarlo con excelencia.

Los bancos no se olvidaron tampoco de las familias. Moratorias de hipotecas.

Junto con las medidas para salvar empresas y Pymes se aprueban también unas medidas sociales para salvar a las familias. Familias que en su mayoría se veían afectadas por el retraso en el cobro de sus prestaciones de los ERTE. El Gobierno saca unas medidas para el aplazamiento de cuotas de hipotecas.

La documentación requerida en el Decreto era absolutamente un sinsentido. Se requería volante de empadronamiento (todos los Ayuntamientos estaban cerrados), vida laboral y justificante de ERTE muchos de ellos ni siquiera estaban aún en vigor y declaración de ingresos de todos los miembros de la unidad familiar.

De nuevo la pelota estaba estaba en los tejados de la banca y por ende de sus empleados. Los clientes te exigían poner en vigor unas moratorias que se habían anunciado a bombo y platillo y se llevaban las manos a la cabeza cuando le requerías la documentación pertinente. No había forma de obtenerla.

Los requisitos son tan difíciles de cumplir y la documentación tan extensa que los propios bancos sacan moratorias mucho más flexibles y largas en el tiempo para evitar el colapso del sistema.

Las moratorias de las hipotecas devuelven el sueño a miles de familias españolas.

La grabación y puesta en vigor de estas moratorias así como consiguiente novación de escrituras en el Notario corre también a cuenta de los bancos. Miles de familias ven como sus cuotas de hipotecas son suspendidas incluso con efecto retroactivo. Muchas de ellas todavía no habían recibido los ingresos de los ERTES.

Tampoco en este caso el Gobierno sale a agradecer a la banca el que hubiera puesto a todos sus empleados y oficinas a disposición de los ciudadanos. Tampoco en este caso Sánchez sale a decir que los empleados de banca se están dejando la piel para salvar la economía.

Y por supuesto mis aplausos siguen sin llegar.

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