Los bancos juegan con mi dinero. ¿Verdad o mentira?

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los bancos juegan con mi dinero

Los bancos no juegan con tu dinero. De hecho, los bancos no necesitan tu dinero.

Los bancos tradicionalmente han tenido dos funciones fundamentales: por un lado guardar dinero y por el otro prestarlo cuando se le pide.

Estas son las dos funciones básicas de un banco, de las dos obtiene beneficios.

Al guardar tu dinero y pagar los recibos domiciliados obtiene una ganancia en forma de comisiones pues da un servicio de custodia.

Al concederte un préstamo gana dinero en forma de intereses.

Además los bancos prestan otros servicios de intermediación de los cuales obtienen comisiones: venta de seguros, venta de fondos, venta de productos financiados y cualquier otra de la que pueda obtener una comisión.

¿Necesitan los bancos mi dinero para dar un préstamo?

No es mi intención en este post explicar el sistema monetario si no sencillamente responder a una pregunta generalizada: ¿Los bancos juegan con mi dinero?

La respuesta aunque te extrañe es: NO.

El banco no juega con tu dinero, básicamente por qué tu dinero no existe. Sólo el 3% del dinero es real, el resto son anotaciones contables.

Cuando el banco da un préstamo no crea ese dinero simplemente hace una anotación contable de ese dinero en el haber del cliente (abono) y el debe del banco. Pero esa anotación no sale de su propio capital, el banco únicamente tendrá que hacer un pequeño depósito de ese dinero (provisión) e incrementarlo si ese crédito se convierte en un crédito de dudoso cobro.

Los bancos crean el dinero con anotaciones contables.

¿Cuál es la función de tu dinero en el sistema bancario? El banco únicamente hace una función de custodia de ese dinero. Una cuenta bancaria es como un alquiler de una caja fuerte por la cual pagas un alquiler.

Por eso te cobran por las cuentas bancarias, es un servicio de custodia.

Sin embargo, está muy extendida la idea «el banco juega con mi dinero». Es una idea simplista, propia de la Edad Media cuando más que bancos como las grandes sociedades anónimas actuales había pequeños prestamistas que daban los préstamos de su propio capital.

Evidentemente, esto hoy en día sería impensable. No estamos en un sistema de trueque donde el banco necesite recoger determinados depósitos para dar préstamos concretos.

De hecho si esto fuera así, si el banco prestara «tu dinero» en forma de préstamos: tu dinero estaría en riesgo. En riesgo de impago pues no todos los créditos se devuelven correctamente.

Al banco le cuesta dinero recibir depósitos. El banco no juega con tu dinero porque no lo necesita.

Los bancos cuando reciben un depósito lo llevan al mercado interbancario y lo depositan en él. Actualmente el tipo de interés de este mercado es negativo. ¿Qué significa un tipo de interés negativo y como nos afecta? El tipo de interés negativo significa que los bancos tienen que pagar un interés por depositar en el mercado interbancario tu dinero.

Es decir, las entidades financieras tienen que pagar al BCE por tener tu dinero guardado. Esto se hizo para evitar que los bancos obtuvieran ganancias por «tener el dinero parado» y así dinamizar la economía.

En el 2014 se decide prestar dinero gratis a los bancos y penalizar el dinero que tuvieran paralizado lo cual afectó muy negativamente a sus cuentas de pérdidas y ganancias y también afectó al pequeño ahorrador al que se le complicó obtener rentabilidad de sus ahorros.

Los plazos fijos no existen porque el dinero actualmente es gratis.

Todavía se recuerda la época en la cual los bancos intentaban captar depósitos de sus clientes dándoles jugosas rentabilidades. De hecho, era habitual dar regalos por ingresos en cuenta corriente. Es una época que los ahorradores echan de menos.

Sin embargo, no nos acordamos que las hipotecas estaban a tipos muy superiores a los actuales.

En el 2007 la media en los tipos de interés de una hipoteca era el 4,80% , el de un préstamo personal superior al 9%. Actualmente la media de los tipos hipotecario apenas alcanza el 1,8%.

A la vista de estos datos se hace fácil entender que el negocio bancario ha cambiado. Es mucho más difícil trabajar y obtener las rentabilidades que los mercados y los accionistas exigen a los bancos y de ahí que tengan que reducir costes. Esta reducción de costes ha llevado al cierre de prácticamente una de cada dos oficinas bancarias y al reducción drástica de sus plantillas.

En 2021 se cerraron más de 3000 oficinas bancarias y se recortaron más de 12.000 puestos de trabajo. Aún así España sigue siendo el país europeo con más oficinas bancarias por habitante.

Esta reducción de costes es lo que ha llevado a la digitalización y al fomento del uso de canales alternativos mucho más baratos. Estamos hablando de los cajeros automáticos y de las app sin las cuales hoy en día sería inviable una relación con el banco.

En un escenario de tipos bajos nos tenemos que acostumbrar al pago de comisiones.

Este escenario de tipos de interés muy bajos que probablemente se mantenga en el tiempo hace que los bancos tengan que buscar nuevas vías de rentabilidad, nuevas vías de obtener beneficios. Estas vías son en la mayoría de los casos las comisiones.

La reducción de costes y el cobro de comisiones es lo que permite a los bancos seguir generando los beneficios necesarios para mantenerse en el mercado y mantener a sus accionistas. Mientras los tipos de interés permanezcan en los niveles actuales , las entidades financieras tendrán que seguir buscando nuevas vías de beneficios y probablemente las comisiones o cobro de servicios prestados será cada vez más frecuentes así como la reducción de costes.

En definitiva, estamos ante un nuevo negocio bancario en el que para recibir créditos a bajo interés como los actuales debemos hacer frente a otros costes. Los bancos no debemos olvidar son empresas privadas que compiten en un mercado cada vez más duro y exigente por lo que la rentabilidad y eficiencia no es un derecho si no una obligación.

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